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ACERCA DE STEPHEN SHAIKEN

Con autorización para ejercer en Florida, Nueva York, California y tribunales federales, incluso en la Corte Suprema de Estados Unidos.

Stephen Shaiken, Abogado

Se habla español

Se habla tailandés

He ejercido el derecho penal y de inmigración durante más de treinta años. He ganado juicios en aproximadamente cincuenta casos penales y he argumentado en docenas de apelaciones en tribunales estatales y federales. Igualmente, he interpuesto recursos de habeas corpus y autos de revisión por errores de hecho en tribunales estatales y federales. En materia de inmigración, he sido letrado constituido como parte en el proceso en miles de audiencias que abarcan todo tipo de casos de deportación. He representado a cientos de clientes ante la Junta de Apelaciones de Inmigración y ante los tribunales del circuito federal. He comparecido ante todos los organismos federales de inmigración. Mi experiencia abarca la defensa en los casos de deportación, asilo, naturalización, derecho de familias y, principalmente, procesos consulares, conocimiento técnico en condenas penales y sus consecuencias en la inmigración y en la manera de evitarlas o mitigarlas.

Cada año, a lo largo de veinticinco años, he dictado cátedra sobre las condenas penales y sus consecuencias en la inmigración, que se aprobó para los créditos de educación continua. He sido calificado como experto en la materia.

Dato curioso

Cuando no estoy defendiendo a clientes, me apasiona escribir cuentos de ficción, aunque, algunas veces, ¡es difícil inventar historias más interesantes que mis casos! He escrito numerosos cuentos cortos y novelas. Si le interesa, a continuación, encontrará algunos enlaces a mis trabajos escritos:

 

VICTORIAS SIGNIFICATIVAS

Determiné que una medida de reparación judicial, de conformidad con el Comité contra la Tortura (Committee against Torture, CAT), puede basarse en “hacerse la vista gorda” y que la Convención contra la Tortura se aplica cuando un gobierno se niega a actuar frente a los casos de tortura.

Luché por demostrar que una declaración errónea para el FBI constituyó perjurio para la denegación de la naturalización.

Luché por demostrar que un delito en particular era per se un delito de drogas, objeto de deportación.

Persuadí a la Junta de Apelaciones de Inmigración de revocar una orden de deportación cuando el juez decidió que no había razón para otorgar asilo sin permitirle al extranjero llenar una solicitud.

Luché por demostrar que la posesión de una cantidad significativa de drogas y efectivo constituían tráfico, debido a que el reglamento estatal que define el tráfico no es igual a lo tipificado en la ley federal.

Logré que se revocara la denegación consular de visa al demostrar que la condena de un extranjero no correspondía con la base de inadmisibilidad alegada por el Departamento de Estado.

Luché por demostrar que un extranjero estuvo involucrado en “gestionar el negocio de la prostitución”, que significó la diferencia entre sin consecuencias y deportación.

Logré que se revocara la decisión consular de que el solicitante de la visa había acumulado presencia no autorizada en Estados Unidos y que debía estar fuera del país durante años para obtener una exención.